La chía entra en todas las comidas

Quizás el uso más común que se le ha dado a este grano es en combinación con los líquidos para agregar a la alimentación omega 3, fibra y antioxidantes o proteínas que hacen rica a esta semilla. Sin duda es fácil añadirlas en un batido, por ejemplo.


Aunque también se pueden agregar a las infusiones no solo como semilla, sino utilizando su ‘leche’. Para conseguir el mucílago que suelta la chía se la hierve en agua.

Este líquido combinado con raíces, hierbas como la manzanilla o el toronjil y flores como violetas, rosas y claveles permite crear una bebida colorida que limpia el organismo.

Estas pepitas negras se cuelan en dulces, mariscos y cárnicos por igual, porque la chía no tienen un sabor definido.

Los granos son un excelente reemplazo para las apanaduras, según el chef ecuatoriano Édgar León. La tilapia con costra de chía se realiza con las semillas, harina y huevo. Esta combinación no absorbe la grasa como el resto de apanaduras.

De la misma forma, la chía elimina el uso de la harina o cremas para espesar salsas o como aglutinante de tortas. Para esto, se deja reposar las semillas en agua por largos períodos. El mucílago que brota aquí es neutral y se cierne para eliminar las semillas. Con este condumio se puede espesar salsas.

En cocteles, picadas o entradas, la chía también puede dar una composición ideal. La propuesta de León es combinar estos granos con queso crema.


En el postre los granos se incorporan fácilmente en un budín de higos. Su ligereza permite que el dulce tenga mayor balance en el plato.

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