El estudio moderno agrupa comodidad, luz y tecnología

El cuarto de estudio no ha muerto, se ha transformado. Ahora debe ser un ambiente agradable para evitar la pereza. Cuando se cuenta con un espacio exclusivo y amplio, se recomienda incluir un sofá, básicamente como mueble para lectura, explica el diseñador Simón Ordóñez.


Daniela Cañizares sugiere aprovechar las zonas muertas (esquinas). En estos lugares se pueden adaptar repisas flotantes o colgantes. Colocar estanterías al ras del suelo es otra buena opción.

No puede prescindirse de un escritorio o una mesa de trabajo. Hechos en vidrio templado (crea amplitud) con patas metálicas o de madera, terminada en mate o con enchapes. Según Ordóñez, una zona de estudio debe contar con tres elementos básicos: una mesa de trabajo que tenga al menos cajones delgados para guardar la papelería y materiales de escritorio; estanterías y repisas que combinen espacios abiertos y cerrados y, finalmente, una silla ergonómica que facilite el trabajo durante horas.

La iluminación es clave. Una buena elección son los rieles de hasta seis dicroicos dirigibles, se sugiere agregar una lámpara de escritorio de luz blanca, para mayor claridad. El color de la pared es un factor que incide en la concentración. Muy de moda están el blanco, beige y gris claro.

Las lámparas esquineras de luz amarilla dan un mejor ambiente. Un equipo de sonido más un jardín zen ayudan en la relajación. El piso puede mantenerse como el resto de la casa. Se puede agregar alfombras decorativas, pero no deben ser de pelo alto. Para los más pequeños, los antideslizantes de caucho son lo mejor.

Las cortinas deben tener tonos beiges, grises o blancos.

El Comercio/Ecuador


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